El Lobo

Armado Inicial: 27 de diciembre de 2013

Junto con la inauguración del MAR, nació el “Lobo Marino de Alfajores” creado por la artista Marta Minujín, específicamente para el Museo y la primera obra patrimonio del MAR. La instalación mide 10 metros de altura, fue realizada en hierro y metal, y está recubierto por 50.000 envoltorios de alfajores Havanna.
Luego de realizar sus reconocidas instalaciones de “site especific” como “El Partenón de Libros” (1983, Buenos Aires) y el “Obelisco de Pan Dulce” (1978, Buenos Aires), decidió fusionar dos típicas tradiciones de la ciudad como las esculturas de lobos marinos de José Fioravanti y los alfajores marplatenses, para darle vida a una nueva obra de arte eterna. Así, el “Lobo de Alfajores” de Minujín, se convirtió en el emblema del Museo MAR y en la nueva la postal que millones de personas que eligen fotografiar al visitar la ciudad.

Desarme: 31 de agosto de 2014

En una jornada festiva de la que participaron unas 10 mil personas, Minujín encabezó esta performance masiva donde los presentes retiraron los 50 mil envoltorios que cubrían el Lobo.  
Unos 14 mil paquetes fueron canjeados en los locales de Havanna, mientras que el resto quedó en manos de quienes quisieron guardar un recuerdo de esta obra de arte que ya se convirtió en un nuevo ícono cultural.
  
Armado Definitivo: 12 de octubre de 2014 

Luego de un proceso antioxidante, fue recubierto por envoltorios de aluminio que conformaron “la piel definitiva y eterna”.
“Nació para tener cambios, y será de aquí en más un ícono eterno porque nadie quiso que desaparezca”, explicó Marta Minujín quien manifestó su felicidad por haber creado este nuevo ícono cultural.

 

Vórtex

En el hall del MAR se puede observar la obra de Martín Huberman, Vórtex (2014), una instalación  construida con 70.000 broches de madera coloreados que invita a descubrir la potencialidad de un objeto de la vida cotidiana: el broche pierde su utilidad original y se transforma en el módulo de una  inmensa trama. 

Esta pieza tridimensional conjuga las tres disciplinas en las que el artista se desempeña: arte, diseño y arquitectura, aportando desde cada una de ellas un saber específico y fundamental.
"La obra busca traducir de manera simple y honesta la fascinación del hombre frente a los fenómenos climáticos extremos y busca poner en evidencia el sentimiento que lo lleva a observarlos, estudiarlos, entenderlos, representarlos y en el caso extremo a desear “habitarlos” al menos por un instante", señala el artista.

Asimismo, explica que "inspirado en el imaginario pictórico-científico y por la más pura atracción que genera lo simple y poderoso de sus formas, se buscó poner al Tender como lenguaje material basado en la repetición ordenada de un objeto cotidiano como el broche de madera, a prueba y usarlo para construir un tornado de madera".
"Desde lo simple del broche como elemento constructivo a lo complejo de verse reflejado en el ojo de una tormenta congelada la obra busca impactar, abrir la conciencia espacial y preparar los sentidos del visitante para una visita al museo llena de estímulos. Haber podido construir esta pieza, gobernar el hall de un museo y poder comprobar que lo proyectado funciona como tal, son sueños cumplidos. Es muy movilizante ver como la gente se acerca a la obra, desde diferentes lugares, hasta del escepticismo, y establece un diálogo emocional con la misma, como la hace propia, poder verlo es casi una obra en si misma, a la vez que es un aprendizaje enorme y por sobre todo muy emocionante", agrega Huberman.

 
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